Moscú, la bella capital de la Federación rusa, es una de las ciudades más septentrionales de la Tierra, siendo además, con sus más doce millones de habitantes, una de las más pobladas. Como bien dijo Nikolai Karamzin “quien estuvo en Moscú, conoce Rusia” y Rusia, es algo que vale la pena conocer.

Se desconoce la fecha exacta de la creación de esta ciudad de modo que se toma como punto de partida su primera referencia histórica que data del 4 de abril de 1147, conocida por el encuentro del príncipe de Súzdal, Yuri El Brazo Largo, con sus aliados en una fortaleza llamada “Moskov”. Sin embargo, investigaciones recientes aseguran que ya existía una ciudad en esa zona mucho tiempo antes de la fecha señalada.

Pasó períodos difíciles (como el saqueo mongol del siglo XIII que masacró la ciudad) pero se recuperó convirtiéndose en un principado independiente en 1327, el cual continuó prosperando y haciéndose fuerte y cuya población crecía continuamente gracias a la inmigración de toda Rusia, sin embargo, fue conquistada por los mongoles posteriormente. Paradójicamente, fue durante este período en el que se comenzó a forjar su futuro estatus como capital, puesto que el Príncipe de Moscú fue el primero en recibir autorización por parte de los conquistadores para gobernar todo el país desde esta ciudad, además de hacer de intermediario para los recaudos de impuestos. Fue Ivan III quien, en el siglo XV, acabó con esta invasión y nombró a Moscú capital de todas las Rusias. Conservó ese título hasta el año 1712, cuando Pedro El Grande decidió trasladarla a San Petersburgo.

En 1812, cuando Napoleón se había aventurado con su ejército por las tierras rusas, los moscovitas quemaron la ciudad y la abandonaron para que el enemigo se viera obligado a retirarse por falta de suministros, lo que, sumado al frío extremo del invierno y a los esporádicos ataques por parte de las fuerzas rusas, significó una aniquilación casi absoluta de los invasores franceses.

En 1917, en la revolución bolchevique, recuperó su estatus de capital, siendo nombrada como tal oficialmente en el 1922 por el gobierno comunista. En este momento, comienza el plan de construcción a gran escala al estilo soviético, modernizándola y dotándola de líneas de autobuses (a partir de 1933), de trolebuses y su legendario metro (1935). Este proceso también afectó a algunas construcciones antiguas, que, bien por razones ideológicas o teológicas, fueron destruidas.

El 20 de octubre de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, fue declarada en estado de sitio. Tanto el líder de la Unión Soviética (Stalin) como todo el consejo permaneció en la ciudad mientras muchos de sus habitantes construían defensas antitanques. En el año 1965, fue galardonada con el título de “Ciudad Heroica”.

En 1991, Moscú fue el escenario de un intento de golpe por miembros del gobierno opuestos a las reformas de Mijaíl Gorbachov. Cuando la URSS se disolvió ese mismo año, Moscú continuó siendo la capital de la nueva Federación Rusa. Desde entonces, el surgimiento de una economía de mercado en el país ha producido una explosión de estilo de vida occidental.

Para cualquier otra duda sobre su historia, no duden en consultar a Nikolay Borkovoy, guía en Moscú en español.